Ir al contenido principal

GEORGES CARPENTIER, EL BOXEADOR SIN BALANZA

El francés Georges Carpentier tan elegante era que cuando peleaba siempre parecía primavera. Sus desplazamientos medidos, sus esquives cuidados y sus golpes artísticos le valieron el apodo del Hombre Orquidea, flor de denominación para este hombre esbelto y espigado. Protagonizó un peleón con el estadounidense Jack Dempsey, de hecho fue parte de la primera "Pelea del Siglo", porque nunca antes un combate había recaudado un millón de euros.
Resultado de imagen para george carpentier

Debutó como profesional en 1905 y se retiró con un récord de 91-14-6 (59 ko's), en 1926. Según la prensa especializada, probablemente fue el mejor mediopesado de la historia de Francia, pero además tuvo un extraño récord. Inició su carrera en mosca y terminó en pesado. Ocho divisiones distintas recorrió Carpentier, un caso parecido es el del filipino Manny Pacquiao, quien subió de mosca a superwelter ¿Se imaginan hoy, un boxeador que haga toda la escalera de los pesos? Difícil, con la cantidad de divisiones existentes (¡17 categorías!)

Asimismo es válida la aclaración del investigador colombiano Chelo de Castro (1929-2019), quien ha dedicado su vida al deporte de los puños. En aquellos años había solo ocho pesos. Y Carpentier, está documentado, ganó su título gallo en 1909. Un verdadero boxeador de etiqueta. Georges era muy delgado de pequeño, motivo por el cual empezó a entrenarse duro para fortalecer su físico. Sería campeón europeo en los pesados, pero no pudo conquistar la corona mundial en ese peso. Murió en 1975. Tan elegante era que cuando murió, sus amigos dejaron en el cementerio de Vaires Sur Marne, una medalla dorada junto a su lápida. Para que siga brillando su sonrisa de oro.
Resultado de imagen para george carpentier

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL BOXEO, LA MEJOR RECETA PARA SER FELIZ

POR ADRIÁN MICHELENA Quería ser médico, soñaba con recibirse y salvar vidas. Matías Ariel Vidondo (42 años, Neuquén) lucía con aspiraciones más grandes que su cuerpo de 190 centímetros y 120 kilos. Con veintipico de años entonces fue que llegó a la Universidad de Rosario para estudiar en la Facultad de Medicina, pero algo pasó en el medio que le hizo cambiar de plan. Una pasión le ganó a la razón, el corazón pudo más que la ciencia. “ Yo no me hice boxeador. De hecho, siempre fui boxeador, pero mis viejos querían que fuera médico. Entonces le dí para adelante con los estudios académicos, hasta que advertí que no era feliz, que tenía que cambiar de plan” , cuenta el hombre de las manos quirúrgicas en cuestión. Vidondo estudiaba y estudiaba, Anatomía, Bioética, Química, Inmunología y cuántas cosas más, pero tenía la cabeza puesta en otro lado, en el ring, en las dietas, en pegar sin recibir, el quería ser boxeador profesional y lo logró: en el 2010 debutó como profesional, con un triun...

LA LEYENDA DEL INTOCABLE

POR ADRIAN MICHELENA El Piri García tenía que escribir una crónica para definir el baile que Nicolino Locche le había dado al brasileño Sebastián Nascimento. “Lo hizo pasar de largo toda la noche, no lo pudo tocar”, pensó el periodista de El Gráfico. “Parece invencible, es indetectable, más bien es... Es intocable, ahí está, El Intocable”, agregó el cronista, sin saber que acababa de encontrarle el verdadero nombre a la leyenda. Según cuentan, lo de Intocable viene de la exitosa serie de Eliot Ness (The Intouchables), pero Nicolino era de carne y hueso. Y más de una vez se comió un lindo mandoble porque Locche elegía siempre jugar con fuego . Sin ir más lejos, en su primera defensa de título mundial, el Morocho Hernández lo enganchó con un derechazo voleado que lo mandó a la lona. Enseguida Locche se recuperó y ganó esa pelea con autoridad de maestro. Nicolino Locche tenía un vicio, boxeaba sin lastimar. Esquivaba los tortazos y, de vez en cuando, devolvía alguna que otra cacheta...

EL DIA QUE MANDELA MOVIÓ EL MUNDO PARA VER PELEAR A TYSON

Es como si Dios comprara un ticket para ver al Diablo. Pero ocurrió y es cierta la historia. Nelson Mandela, el líder mundial de la paz, se había quedado sin boletos para la noche del 8 de junio del 2002 en la Pirámide de Memphis. El sudafricano algo preocupado ni dudó en pedir ayuda. Porque este fanático del boxeo, que ensayó golpes hasta cuando vivió 36 años preso, no se iba a perder la guerra del año. Peleaban Mike Tyson y Lennox Lewis. Entonces, levantó un teléfono y marcó el número de un viejo amigo suyo, Don José Sulaiman, histórico presidente del Consejo Mundial de Boxeo. La voz calma de Madiba hacía transpirar al dirigente mexicano. La charla fue breve y amigable, certera y sin vueltas. “Me dijo que quiere cuatro entradas para ir a ver a Tyson, y ya sacó los pasajes de avión”. Hasta las entradas de protocolo estaban agotadas. Y cada boleto se vendía en el mercado negro a diez mil dólares. Fue entonces que Sulaimán, veloz como Speedy González, levantó otro teléfono. Con su ...